La presidenta Claudia Sheinbaum intensificó la presión sobre las autoridades de Jalisco por el caso del rancho Izaguirre, negando que fuera un campo de exterminio y solicitando que la investigación pase a manos del Fiscal General, Alejandro Gertz Manero.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum dedicó gran parte de su tiempo a este caso de alto impacto internacional. Criticó a la oposición y a los medios de comunicación, acusándolos de «construir una verdad» y demandando que la investigación se traslade al fuero federal para acelerar las diligencias.

La mandataria mostró molestia al señalar que la investigación permanece bajo la jurisdicción de la Fiscalía local de Jalisco. Las sospechas de complicidad alcanzarían incluso al gobernador Enrique Alfaro, quien suspendió un viaje a la Ciudad de México aparentemente por temor a ser detenido.

Sheinbaum enfatizó que lo ocurrido fue un «campo de adiestramiento» y exigió que la Fiscalía esclarezca si hubo personas fallecidas e identifique a los posibles responsables.

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, respaldó esta versión al informar la captura de José Gregorio «N», un alto mando del Cartel Nueva Generación Jalisco dedicado a reclutar personas mediante falsas promesas de trabajo.

Como parte de las acciones para abordar el problema de desapariciones, Sheinbaum anunció la creación de una base de datos nacional que permita centralizar la información sobre personas desaparecidas. «No puede ser que una madre busque a su hijo sin tener una herramienta que le ayude a rastrear su paradero», manifestó.

García Harfuch reiteró que el gobierno federal tiene «confirmado» que Teuchitlán era un centro de adiestramiento, pero hasta el momento no hay indicios de que fuera un campo de exterminio.

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